Viajar en vehículos de dos ruedas tiene numerosas ventajas tanto para el usuario como para el medio ambiente. Entre ellas, acorta el tiempo en los desplazamientos hasta en un 70 por ciento, reduce las congestiones de tráfico o emite un 50 por ciento menos de CO2 en comparación con otros vehículos motorizados. Una serie de beneficios que necesitan ir acompañados de conductas por parte del motorista, y del resto de usuarios de la vía, que favorezcan a la seguridad vial.

En ese sentido, es importante reforzar la formación, una vez obtenido el carnet de moto, con el objetivo de conocer cuáles son las conductas más adecuadas para conducir de manera segura y responsable. Por ello, los cursos de formación avanzada se perfilan como una opción ideal para contribuir a crear una cultura de la seguridad vial entre el colectivo de usuarios de moto.

Pero no solo entre los usuarios regulares, sino también entre los nuevos usuarios que utilizan la moto como vehículo, por ejemplo, de trabajo. Y es que, a raíz del auge del comercio electrónico, se ha producido un aumento en las flotas de las empresas que realizan repartos a domicilio. Esto se debe a que la motocicleta se perfila como el transporte más eficaz para los desplazamientos de puerta a puerta.

Al fenómeno del crecimiento del e-commerce se une también otro en auge en las distintas ciudades de España, el sharing o el uso de motocicletas compartidas. En ambos casos, se da un aumento de usuarios de la motocicleta que, en muchas ocasiones, necesitan ampliar sus conocimientos para tener una mayor seguridad sobre las dos ruedas.

Iniciativas para mejorar la seguridad en moto

Desde ANESDOR, como asociación que aglutina al 96 por ciento de la industria dos ruedas en España, existe un firme compromiso con la seguridad vial. En este contexto, la entidad colabora en distintos proyectos e iniciativas que buscan profundizar en las causas de los accidentes de tráfico y fomentar una conducción responsable.

Entre ellos, el programa de formación avanzada Formació 3.0, realizado de manera conjunta con el Servei Català de Trànsit, que busca aumentar la seguridad de los conductores de dos ruedas y reducir la siniestralidad en carretera. Pero también la iniciativa Vive la Moto, promovida por ANESDOR con el objetivo de aumentar la seguridad de los motoristas, fomentar una conducción responsable y reducir la siniestralidad.

Además, entre los proyectos que realiza ANESDOR en ese sentido, se encuentra la batería de medidas para mejorar la seguridad en los desplazamientos en moto, elaborada conjuntamente con Pons Seguridad Vial. Incluidas en este decálogo, se encuentran propuestas como el desarrollo de un Sello de Calidad de la Formación mediante el que la Administración acredite el rigor de las escuelas y la calidad de los cursos de formación, o la inclusión de la seguridad vial de la moto en los planes de prevención de riesgos laborales. Ello al hilo del aumento los trabajadores dedicados al reparto de mercancías en lo que se conoce como “última milla”.

Recomendaciones como estas, o como la necesidad de realizar más campañas de concienciación, la extensión de las “zonas 30”, o los recursos destinados a la seguridad vial de la moto, están incluidas en el documento.

Desde su publicación, el decálogo se ha compartido con entidades como la DGT o el Servei Català de Trànsit, así como con la Comisión de Seguridad Vial del Congreso para favorecer de este modo la colaboración entre usuarios y autoridades en favor de una mayor seguridad vial.