Correcaminos es su apodo, y no es para menos. Es, con la implicación de cientos de personas, el protagonista de una historia de motoristas idealistas. Un Vespino, pero no uno como los miles que circulan por nuestras carreteras, sino el protagonista de la II Vuelta a España en Vespino por relevos, una aventura que da continuidad a la primera iniciativa ( que data de 2008) y que pretende hacer parada en las casas consistoriales de todas las capitales de España o en zonas perfectamente conocidas de estas ciudades para que el viaje esté perfectamente documentado.

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Correcaminos, el ciclomotor que devora carreteras españolas en la II Vuelta a España en Vespino por relevos

El vehículo, naranja y amarillo y cargado de pegatinas, circula a 40 por hora en etapas que se prolongan durante toda la jornada (con descansos nocturnos) por las carreteras de España, pero también abarcando parte portuguesa. En el país vecino, el Clube Vespino de Braga (enterado de la idea), no quiso perderse la aventura y asumió conducir el ciclomotor desde su ciudad de origen hasta A Coruña en una de las etapas de esta peculiar vuelta, que cuenta con el respaldo de Eurolloyd (compañía aseguradora del ciclomotor). Es precisamente en esta etapa donde coincidimos con Correcaminos, que tiene 20 años de antigüedad y que ha conseguido captar a través de la red la atención de un inmenso número de amantes de este modelo de ciclomotor, que dejó de fabricarse en el año 2000 y que inició su viaje el día 30 de julio en  San Pedro del Pinatar (Puerto de Las Salinas), donde existen una gran comunidad de moteros aficionados a este modelo. A la localidad murciana regresará el 16 de agosto tras recorrer 7.000 kilómetros, coincidiendo con una reunión anual y una vespinada. A buen seguro, recibirá un gran homenaje.

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El Vespino circulando por una rotonda de la ciudad de  Pontevedra.

¿Por qué un Vespino y no otro ciclomotor o una motocicleta? Porque cuenta con  miles de aficionados, porque se fabricó íntegramente en España (en Motovespa) y “además de ser un producto 100 por 100 español, tiene una mecánica muy robusta y el mantenimiento es muy sencillo”. Así lo explica Valentín, miembro de la organización de esta vuelta e ideólogo de la primera edición. El ciclomotor empleado para aquel reto todavía funciona –Valentín es, precisamente, su propietario- y tras sus andanzas por la península asumió incluso retos mayores, prácticamente inenarrables para un vehículo de estas características. Tras recorrer España, aquel vehículo demostró poseer la robustez de la que habla Valentín, alcanzando la meta propuesta. No era fácil, pero a día de hoy todavía existe.

“No es una vuelta a España parcial. Nuestra idea era completar el máximo posible de las carreteras del territorio”, apunta Valentín, “pero en esta ocasión sin circular por la noche por los peligros que ello conlleva”.

Segunda Vuelta a España en Vespino por relevos

Grupo de participantes lusos que cubrió la etapa Braga-A Coruña al lado de Correcaminos.

Correcaminos levanta pasiones. Medios de comunicación locales, regionales y nacionales dedican fotógrafos, redactores y minutos a explicar un proyecto que no deja indiferente a nadie: hay cientos de vueltas a España, pero ésta es muy peculiar y, por tanto, es noticia. Detrás del ciclomotor hay un grupo de Whatsapp en el que los motoristas ofrecen consejos, preguntan horas de llegada y, sobre todo colaboran solidariamente para conseguir el objetivo final. ¿Qué se estropea una pieza? Alguien se presta a conseguirla y llevarla al lugar preciso ¿Hay retraso? Se circulan más horas de las previstas. Es un chat que nunca se detiene: “No le metáis mucha caña en las cuestas arriba”, recomienda uno; “soy el siguiente relevista, ¿qué tal lo lleváis?”, comenta otro; “ánimo, compañeros”, escribe un tercero. Así hasta casi el infinito. En persona y en su pequeña parada en Pontevedra, el grupo de portugueses que ha de llegar a A Coruña explica que no tiene dudas de que conseguirá regresar a San Pedro de Pinatar: “Es la mejor moto que conozco”, afirman. Este Vespino es un correcaminos; los relevistas y organizadores unos campeones.

¡Suerte, ya queda menos!